Hace diez meses, Stephen Robinson habría sido recibido con ovaciones en cualquier pub de Paisley, tras conquistar la Copa de la Liga con el St Mirren tras superar de forma contundente al Celtic. Sin embargo, la realidad actual como técnico del Aberdeen es muy distinta tras encadenar una racha negativa como local y caer derrotados recientemente ante el Falkirk en su propio estadio.
Un historial impecable en semifinales
A pesar de las dudas sobre su continuidad tras un inicio de temporada complicado con tres victorias en once partidos de liga, el entrenador norirlandés mantiene un récord perfecto como técnico en semifinales disputadas en Hampden Park. En su etapa anterior al frente del St Mirren eliminó al Hearts de Derek McInnes en la tanda de penaltis de esta misma competición, y con el Motherwell en la temporada 2017-18 goleó al propio Aberdeen y eliminó al Rangers de Pedro Caixinha para alcanzar ambas finales nacionales.
La capacidad de Robinson para plantear partidos únicos como “underdog” ha quedado demostrada en repetidas ocasiones, como ocurrió el año pasado cuando su equipo arrolló al Motherwell por 4-1 antes de vencer al Celtic en el duelo por el título. “Lo he hecho antes; cada semifinal o final en la que he estado, los equipos en los que estaba, Motherwell y St Mirren, no eran favoritos para ganar”, señaló Robinson en rueda de prensa sobre su habilidad para motivar a los jugadores en citas de máxima exigencia.
Las dudas del Aberdeen y la presión sobre McInnes
El principal interrogante es si la plantilla actual del Aberdeen cuenta con la solidez, la organización y la intensidad necesarias para replicar las actuaciones del pasado, careciendo hasta el momento de una identidad clara y de la consistencia ofensiva mostrada por equipos anteriores de Robinson. A esto se suma la baja del defensa Mats Knoester para medirse a un conjunto rival que acumula diez partidos sin perder, lo que dejará a los aficionados desplazados con esperanzas reducidas pero con la posibilidad de un punto de inflexión radical.
Por su parte, el entrenador del Rangers, Derek McInnes, afronta el encuentro con la obligación de entregar un título a una entidad que ha invertido fuertemente bajo la actual propiedad estadounidense y que acumula un balance de trofeos considerado insuficiente. “Conseguir el primer trofeo sería muy importante, reforzando la confianza, reforzando la creencia”, reconoció el técnico sobre la necesidad de aprovechar esta oportunidad de alcanzar la final de diciembre tras haber eliminado previamente al Celtic en los cuartos de final.







