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El Arsenal se impuso al Slavia de Praga en un partido que dejó dos caras muy distintas para el conjunto dirigido por Mikel Arteta. Tras dominar la primera mitad con una ventaja de dos goles, el rendimiento visitante decayó notablemente en el segundo tiempo, provocando la reacción del equipo checo hasta los minutos finales.
Luces y sombras en el viaje a Praga
No todo fueron malas noticias para el club inglés durante su visita a territorio checo. Durante los primeros 45 minutos, los visitantes mostraron un nivel sobresaliente en la parcela ofensiva que recordó a sus mejores actuaciones europeas. Noni Madueke abrió el marcador tras aprovechar un pase filtrado de Viktor Gyokeres, culminando la jugada con un disparo preciso con su pierna menos hábil. El extremo inglés completó una actuación destacada siendo una pesadilla para la defensa rival, sumando tres regates con éxito y ganando siete duelos en el suelo, tal como se vio a lo largo de los noventa minutos.
Por su parte, Viktor Gyokeres también firmó una de sus actuaciones más notables desde su llegada al club. El delantero sueco demostró su capacidad goleadora con un remate clínico dentro del área que amplió la ventaja, acumulando ya cinco participaciones de gol en sus últimos cinco encuentros y consolidándose como la referencia ofensiva más peligrosa del equipo.
La falta de control en el segundo tiempo
A pesar del buen arranque, el segundo tiempo expuso problemas defensivos y de control poco habituales en el conjunto de Arteta. Los cambios introducidos por el técnico no lograron estabilizar el ritmo del encuentro, permitiendo que el Slavia de Praga creciera en el partido. Futbolistas como Jurrien Timber y Cristhian Mosquera sufrieron para contener el empuje local en el tramo final del duelo.
La falta de frescura en el centro del campo quedó reflejada en el rendimiento de Declan Rice, quien disputó el encuentro completo a pesar del desgaste físico. Cuestionado al finalizar el encuentro sobre la decisión de mantener al centrocampista los noventa minutos, Mikel Arteta explicó en rueda de prensa: “He was rested against Fleetwood, so he had a very good week to recover. It’s the second one that he played, not the fifth one. We expect our players to be able to do that. I think he had some very good moments.”
El rendimiento de Mikel Merino
Entre los futbolistas que completaron el encuentro, Mikel Merino protagonizó uno de los partidos más discretos de la noche. Aunque el centrocampista español aportó una asistencia en el primer tanto de Gyokeres, su desempeño general dejó dudas en la medular. El jugador fichado por 31 millones de libras falló dos ocasiones claras, no completó ningún regate y ganó apenas seis de sus catorce duelos disputados.
A pesar de haber rendido a un nivel sobresaliente como delantero centro en otros tramos de la temporada con diez goles en veintitrés partidos, su aportación en la zona de creación desde la medular fue insuficiente, generando apenas un pase clave. Su actuación en Praga reflejó las dificultades que suele encontrar cuando desempeña funciones en el centro del campo, una situación que provocó que el propio entrenador le recriminara acciones al pitido final y que plantea interrogantes sobre su continuidad en el once titular de forma regular.







