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El Newcastle United atraviesa un periodo de turbulencia futbolística e institucional mientras asimila la falta de competición europea esta temporada. Su entrenador, el alemán Matthias Jaissle, admitió que existe “mucha tormenta en este momento”, en la previa de la visita del equipo al Fulham este sábado en Craven Cottage.
Resultados irregulares y fallos defensivos
Tras finalizar en la duodécima posición la campaña anterior bajo el mando de Eddie Howe, el Newcastle se ubica en el puesto 13 de la tabla con 11 puntos. El rendimiento del equipo ha generado inquietud entre los aficionados, especialmente tras encadenar cuatro derrotas en los últimos cinco partidos entre todas las competiciones.
Además, el club registra un récord negativo de 14 partidos de liga consecutivos en casa sin mantener la portería a cero, una racha que se arrastra desde la temporada pasada. La última derrota, un 1-0 frente al Everton en St James’ Park el pasado lunes, dejó al descubierto los problemas del sistema 4-2-3-1 empleado por Jaissle. Tras el encuentro, el técnico criticó que sus futbolistas recurrieran a pases largos en lugar de salir jugando por el suelo, señalando ante los periodistas: “It was not the plan and that is something you need to clearly mention”.
Renovación de plantilla por exigencias financieras
Las dificultades tácticas coinciden con una profunda transformación en la plantilla para cumplir con la normativa de sostenibilidad financiera del fútbol. Durante el último mercado de traspasos, el director deportivo Ross Wilson cerró la venta de las tres principales figuras del equipo: Anthony Gordon, Sandro Tonali y Bruno Guimarães. Previamente, el delantero Alexander Isak había recalado en el Liverpool por 125 millones de libras tras declararse en rebeldía.
Para suplir estas salidas, Wilson invirtió 262,9 millones de libras en ocho futbolistas de 24 años o menos. Entre las incorporaciones figuran Matias Fernandez-Pardo (51 millones de libras desde el Lille), Bazoumana Touré (42 millones desde el Hoffenheim) y Aladji Bamba (30 millones desde el Mónaco). Sin embargo, solo tres de los nuevos fichajes —Amar Dedic, Nico González y Lukas Hornicek— se han consolidado como titulares habituales, siendo González el único con experiencia previa en la Premier League. Asimismo, el club administra con precaución los minutos del joven centrocampista Sean Steur, de 18 años, procedente del Ajax.
Esta política de fichajes contrasta con el periodo anterior, en el que Howe y el ejecutivo de reclutamiento Andy Howe destinaron casi 225 millones de libras en contrataciones como Nick Woltemade, Yoane Wissa, Anthony Elanga y Jacob Ramsey. Tras la dimisión de Howe tres semanas antes del inicio de la pretemporada, la directiva encabezada por el consejero delegado David Hopkinson abonó 9,5 millones de libras al Al-Ahli para contratar a Jaissle, quien venía de ganar dos Champions League de Asia.
Respaldo institucional al proyecto
A pesar de las críticas del entorno, la cúpula directiva del Newcastle mantiene su apoyo a Jaissle. Hopkinson y Wilson confían en la visión a largo plazo de los propietarios saudíes del club, quienes apuestan por revalorizar a los jóvenes futbolistas fichados este verano.
En el plano anecdótico, la semana dejó un episodio curioso protagonizado por Amar Dedic. El defensa internacional bosnio motivó la intervención de una unidad policial armada el miércoles tras ser avistado con un arco y flechas en el campo de Northumberland. Las autoridades aclararon rápidamente que el equipamiento se utilizaba para “uso recreativo”, cerrando el incidente como un malentendido sin consecuencias.
Jaissle restó importancia a las tensiones externas y aseguró que el vestuario mantiene la sintonía con la directiva. “Everyone’s aware of, and realistic, about the journey ahead and where we are right now,” declaró el entrenador, añadiendo que “the nice part is that I get even more the feeling from the club of how committed they are” antes del decisivo encuentro frente al Fulham.







