Jack Grealish se encuentra en un momento crítico de su carrera tras ser apartado de la plantilla del Everton para un partido de la Carabao Cup debido a una falta de disciplina. El centrocampista ofensivo, que llegó al club cedido por el Manchester City, afronta nuevamente interrogantes sobre su comportamiento profesional a los 31 años.
Un historial de indisciplinas y un futuro en el limbo
La confianza en Grealish disminuyó notablemente tras la final de la Liga de Campeones de 2023 que disputó con el Manchester City. Las lesiones y sus escasas titularidades bajo las órdenes de Pep Guardiola redujeron su protagonismo, lo que llevó al club celeste a buscar su salida en el verano de 2025. El Everton apostó por su cesión, repitiendo la fórmula para la presente temporada.
Sin embargo, tras disputar seis encuentros en esta campaña, fue excluido del duelo contra el Newcastle United en la Carabao Cup por perderse un entrenamiento. El Everton confirmó públicamente que se trató de un incumplimiento de las normas internas del club. A lo largo de su carrera, que incluye 39 partidos con la selección inglesa, el jugador ha protagonizado diversos incidentes extradeportivos, como infracciones de confinamiento, sanciones de tráfico y episodios de embriaguez captados en público.
El propio futbolista ha reconocido abiertamente su debilidad por la vida nocturna y las celebraciones, admitiendo en declaraciones pasadas a Sky Sports que en ocasiones no ha sabido elegir los momentos adecuados. Ya en el Manchester City, Guardiola lo había marginado en 2021 por acudir en malas condiciones a una sesión de entrenamiento junto a Phil Foden.
El paso por el Everton y la postura de David Moyes
En su etapa inicial con el Everton, el extremo mostró destellos de calidad con goles decisivos y asistencias, aunque su rendimiento se vio frenado por una lesión en el pie a mediados de enero del año pasado. Las dudas sobre su fichaje este verano se disiparon temporalmente tras la marcha de Iliman Ndiaye, lo que facilitó su regreso a préstamo bajo la dirección técnica de Enzo Maresca, quien llegó a mostrarle afecto públicamente al describirlo como una buena persona de gran corazón.
A pesar de su popularidad entre los aficionados, quienes lo ovacionan y buscan constantemente en los estadios por su cercanía y disposición para firmar autógrafos, su situación deportiva actual es delicada. Su contrato con el Manchester City finaliza al término de la temporada, pero el técnico del Everton, David Moyes, se mostró cortante respecto al incidente disciplinario, lo que reduce las probabilidades de que el club solicite su continuidad a largo plazo.
Los próximos siete meses serán determinantes para definir el rumbo profesional de un jugador valorado en su día en 100 millones de libras que ahora necesita demostrar mayor compromiso consigo mismo y con su equipo para evitar que su carrera continúe en declive.







