El Everton logró una impresionante victoria tras remontar un partido complicado contra el Coventry, impulsado por una destacada actuación del delantero francés Thierno Barry. Este resultado consolida al equipo dirigido por David Moyes en la parte alta de la clasificación de la Premier League.
Una noche difícil y polémica para el Coventry
Frank Lampard sufrió un amargo encuentro frente a su exequipo, donde el Coventry dejó una gran imagen pero se vio perjudicado por decisiones arbitrales y la falta de acierto. El conjunto visitante reclamó hasta tres penaltis, incluido uno por un posible fuera de juego o mano de Barry en el segundo gol del Everton, aunque las repeticiones no aclararon la acción. Lampard expresó su malestar tras el encuentro al considerar que su equipo mereció más castigo a favor tras jugadas como un agarrón de pelo de James Tarkowski dentro del área y una entrada de Vitalii Mykolenko sobre Taiwo Awoniyi.
A pesar de las polémicas, el Coventry se adelantó merecidamente en el marcador al inicio de la segunda mitad gracias a Yann Gboho. El atacante aprovechó una asistencia de Jack Rudoni y un desvío en Tarkowski para superar a la defensa rival y batir al guardameta Jordan Pickford.
La reacción y el protagonismo de Barry
La desventaja despertó al Everton, que encontró la igualdad en menos de diez minutos. Tyler Dibling inició la jugada con un peligroso centro desde la derecha que la zaga visitante no logró despejar, permitiendo que Mykolenko enviara otro centro que Thierno Barry cabeceó con fuerza para vencer al portero Carl Rushworth tras superar a Jay Dasilva.
Poco después, el delantero francés alcanzó los diez goles en la temporada al aprovechar un centro de Tyrique George al segundo palo que rebotó en Dasilva y en el propio cuerpo de Barry antes de cruzar la línea de gol. La sentencia definitiva llegó cuando Barry habilitó con un pase filtrado a Kiernan Dewsbury-Hall, quien corrió hacia el área y definió con precisión junto al poste para cerrar el triunfo.
David Moyes elogió el rendimiento de su atacante al término del encuentro y bromeó sobre su cuota goleadora. El técnico escocés también igualó el récord histórico de 592 partidos dirigidos en el banquillo de los Toffees, una cifra que comparte con el legendario Harry Catterick.




