Sir Alex Ferguson tardó apenas dos días en protagonizar su primera disputa al frente del Manchester United con el chófer del equipo, un aficionado del Manchester City. El legendario entrenador asumió el cargo hace 40 años, el 6 de noviembre de 1986, tras dejar el Aberdeen para relevar a Ron Atkinson en un club que entonces ocupaba la vigésima posición en la Primera División.
Un cambio radical de cultura en el club
En su primer día en el centro de entrenamiento The Cliff, Ferguson reunió a la plantilla en el gimnasio y dejó claras sus intenciones de modificar los hábitos de la institución. Su primer objetivo directo surgió de manera inesperada durante su debut oficial, apenas tres días después de asumir el mando, cuando el equipo viajó para medirse al Oxford United el 8 de noviembre de 1986.
Derek Sutton, conocido como ‘Del Boy’, había conducido el autobús de la empresa Finglands y, al llegar al estadio Manor Ground, hizo lo habitual en la era anterior: aparcar el vehículo y sentarse en el banquillo del Manchester United. A pesar de trabajar para los “Red Devils”, Sutton era declarado hincha del Manchester City e incluso solía sentarse en el banquillo del eterno rival cuando jugaban en Maine Road, además de preparar el té a los entrenadores en el descanso, tal como recordó el exentrenador Ron Atkinson.
El encontronazo en el banquillo y el vestuario
Al percatarse de la presencia del chófer en las áreas exclusivas del equipo cuando el United perdía por 1-0 cerca del final de la primera mitad, Ferguson decidió actuar. El técnico escocés bajó desde la grada principal y posteriormente relató que, al ver al conductor sirviendo el té en el vestuario durante el descanso, le pidió que no volviera a entrar ni al banquillo ni al vestuario.
Aunque el fisioterapeuta Jim McGregor y el guardameta Chris Turner respaldaron la versión de Ferguson, el propio Sutton ofreció una perspectiva muy diferente años después. En declaraciones concedidas en 2004, el conductor aseguró que el entrenador escocés se lo comunicó a sus jefes en la empresa de autocares en lugar de decírselo directamente, y manifestó un profundo rechazo hacia el exentrenador por acabar con las costumbres del anterior régimen.







