Desde la inauguración de su nuevo estadio en abril de 2019, el Tottenham Hotspur ha realizado grandes inversiones para cumplir con las expectativas de su afición y competir al máximo nivel en la Premier League. Sin embargo, no todas las operaciones económicas recientes han dado los frutos esperados en el norte de Londres, dejando fichajes decepcionantes en la plantilla.
El paso irregular de Richarlison en el norte de Londres
En el verano de 2022, el club fichó al delantero Richarlison por 50 millones de libras con el objetivo de aliviar la carga ofensiva de Harry Kane. Pese a las altas expectativas de los aficionados, el rendimiento del brasileño quedó por debajo de lo esperado durante sus cuatro años en la institución.
Según informó Football FanCast, el atacante disputó 134 encuentros oficiales, la mayoría como suplente, y anotó 32 goles, con un promedio de una anotación cada 4,1 partidos. Ante este panorama, el entrenador Roberto De Zerbi decidió excluirlo de la plantilla para la Premier League, por lo que el jugador ha participado recientemente con el equipo sub-21 y su salida en el mercado de enero se da por segura.
Por qué Yves Bissouma fue un negocio peor para el club
Aunque el caso de Richarlison acapara las críticas, el centrocampista Yves Bissouma representó un coste económico aún mayor y peores resultados globales para la entidad. El mediocampista maliense llegó procedente del Brighton & Hove Albion en el verano de 2022 a cambio de unos 30 millones de libras esterlinas.
Durante sus cuatro temporadas en el club, Bissouma acumuló 111 apariciones en todas las competiciones, anotó dos goles, no dio ninguna asistencia y vio 27 tarjetas amarillas, además de sufrir problemas físicos y sanciones internas por incidentes fuera de los terrenos de juego. Su etapa final se redujo a solo 11 participaciones en su último año.
El coste total de la operación superó la cifra inicial debido a los 21 millones de libras que percibió en concepto de salarios, elevando el gasto global hasta los 51 millones de libras. Como consecuencia, el club gastó aproximadamente 450.000 libras por cada encuentro en el que participó, una cifra desproporcionada para el rendimiento ofrecido en el campo.
La salida del centrocampista se concretó a coste cero durante el mercado reciente, impidiendo cualquier tipo de amortización económica mediante un traspaso. Esta combinación de elevado coste de traspaso, suculentos salarios y la imposibilidad de recuperar inversión económica sitúan esta operación por delante de la de Richarlison como la peor gestión financiera reciente de la directiva, tal como señaló Football FanCast.






