Table of Contents
Frente al riesgo de sanciones que podrían apartar al Manchester City de la élite de la Premier League, los defensores del club han señalado en reiteradas ocasiones la existencia de un supuesto «cártel rojo» compuesto por Arsenal, Liverpool y Manchester United. La teoría sugiere que estos conjuntos tradicionales buscan impedir la consolidación de nuevos competidores en la cima del fútbol inglés mediante las normativas financieras vigentes.
El debate financiero y las acusaciones de conspiración
La narrativa sobre un pacto cerrado cobró fuerza tras determinarse que el Manchester City infringió 114 reglas de la liga a lo largo de nueve temporadas. Dirigentes de la entidad, como Ferran Soriano, han llegado a referirse a teorías conspirativas impulsadas desde la competición. Esta percepción se ha extendido junto al descontento general por los castigos del control de sostenibilidad financiera y la UEFA a clubes como Everton, Nottingham Forest y Aston Villa.
Exfutbolistas como Joe Cole argumentaron que el marco normativo actual frena a los proyectos ambiciosos a diferencia de lo ocurrido en etapas previas como la llegada de Roman Abramovich al Chelsea. Sin embargo, los dictámenes sobre el City señalaron contratos ficticios que aumentaron artificialmente los ingresos en más de mil millones de dólares durante una etapa en la que el equipo de Pep Guardiola dominó la competición con cuatro títulos consecutivos, un triplete doméstico y una campaña récord de 100 puntos.
¿Fueron realmente un muro contra el dominio tradicional?
Pese a la idea de que el City evitó una liga hegemonizada por tres clubes, los registros históricos muestran que Arsenal, Liverpool y Manchester United rara vez dominaron las posiciones punteras al mismo tiempo de manera sostenida. Desde el curso 2008-09, momento en que el consorcio de Abu Dabi adquirió a los «citizens», estos tres conjuntos nunca coincidieron juntos en los cuatro primeros puestos al concluir un torneo.
En las décadas posteriores a 2009, las tres escuadras atravesaron períodos de irregularidad deportiva, cayendo en varias ocasiones fuera de los puestos europeos o registrando puestos secundarios. El período entre 1996 y 2009 fue la única época moderna donde compartieron de forma regular los primeros cuatro lugares de la clasificación.
Asimismo, la brecha de ingresos en el torneo inglés ha evolucionado en proporciones relativas. En 2008, el Manchester United ingresaba más del triple que el Manchester City, que ocupaba la vigésima posición en la lista de ingresos europea. Aunque las cifras brutas han aumentado en la actualidad, el club con mayores recursos de Inglaterra genera hoy menos del doble que el séptimo posicionado, permitiendo a equipos de menor presupuesto histórico fichar a talentos internacionales de ligas europeas.
Intentos de reforma y poder de marca
El especialista en finanzas del fútbol Kieran Maguire explicó, según reportó CBS Sports, que la Premier League actúa en la práctica como una «Superliga» debido a su alto poder adquisitivo generalizado. No obstante, las principales entidades históricas han impulsado iniciativas para aumentar sus ingresos y controlar el calendario, como el fallido «Project Big Picture» en 2020 y la propuesta de la Superliga Europea en 2021, encabezada por los propietarios de Manchester United, Liverpool y Arsenal.
Maguire matizó que estas acciones no constituyen un cártel en términos estrictos, sino un grupo de interés comercial común que intenta proteger su posición. Las proyecciones sugieren que estas entidades continuarán buscando ventajas en torneos internacionales ampliados, como el Mundial de Clubes de la FIFA, gracias al volumen de audiencia y atención mediática que concentran frente al resto de rivales británicos.
El valor comercial de Arsenal, Liverpool y Manchester United radica en décadas de arraigo social y éxitos acumulados que consolidaron su alcance mundial. Por ello, incluso bajo hipotéticos esquemas de topes salariales estrictos o sistemas de anclaje de gasto —rechazados por varios clubes, entre ellos el propio Manchester City en votaciones ligueras—, su condición como activos de mayor atracción perduraría frente a los demás competidores del torneo.







