La postura unificada que la Serie A mantenía en favor de Giovanni Malagò se ha fracturado recientemente, luego de que Adriano Galliani surgiera como un serio rival para la presidencia de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). Esta división se produce a pocos días de que venza el plazo para la presentación de nominaciones previsto para el próximo 4 de noviembre, según informó el medio Inside World Football.
Reunión informal sin acuerdo en la Serie A
Una junta informal que congregó a 14 conjuntos de la máxima categoría del fútbol italiano no logró consensuar un candidato definitivo. Malagò se desempeña actualmente como comisario extraordinario de la FIGC, pero la incursión tardía de Galliani ha dividido las aguas, dejando a ambos contendientes sin asegurar por el momento las 11 firmas necesarias para ser proclamados como el candidato oficial de la Serie A.
Este escenario representa un giro drástico en comparación con el mes de junio, periodo en el cual Malagò resultó electo como presidente de la entidad federativa con el 68,58% de los sufragios, tras cosechar un respaldo casi unánime en la máxima categoría.
Los dos equipos de Milán, el Atalanta, el Como y el Génova se decantan por apoyar a Galliani, mientras que el Napoli, la Roma, el Bolonia, el Lecce y el Monza respaldan la continuidad de Malagò, con el resto de las instituciones todavía por definir su postura.
Trayectoria y motivos de la disputa
Para habilitar su candidatura, Galliani superó el requisito reglamentario al inscribirse como directivo del club amateur milanés Enotria 1908. El exdirector ejecutivo del Milan y del Monza posee una amplia trayectoria al frente de la Lega Serie A y mantiene estrechos vínculos políticos como senador por Forza Italia, un factor valorado por los clubes que buscan impulsar reformas e inversiones en infraestructura de cara a la Eurocopa 2032.
El descontento hacia la gestión de Malagò se originó a raíz de decisiones tomadas desde su nombramiento en junio. Ciertos sectores de la máxima categoría han manifestado su malestar por la falta de consulta en nombramientos clave, tales como el de Roberto Mancini como seleccionador de Italia y el de Diana Bianchedi como jefa de delegación, promoviendo un estilo de liderazgo más colegiado a través de Galliani.
Por su parte, los partidarios de Malagò sostienen que un periodo de cuatro meses resulta insuficiente para evaluar una presidencia, máxime cuando la propia Serie A lo había respaldado con firmeza en un principio. El propio Malagò manifestó su optimismo ante los medios al señalar que se mantiene muy positivo de cara al proceso.
El cierre del plazo de nominaciones no determinará necesariamente el desenlace definitivo. En caso de que uno de los aspirantes no logre la nominación de la Serie A, otra circunscripción de la FIGC conserva la facultad de proponerlo antes de los comicios programados para el 14 de diciembre.







