Un empate con cuatro goles, buen juego ofensivo y numerosas ocasiones creadas por el equipo local terminaron con sonoros abucheos y gestos de enojo por parte de un sector de la afición del Kilmarnock al escuchar el pitido final. Dicha furia de los seguidores, desatada tras un resultado que permitió al conjunto de Ayrshire abandonar el último puesto de la Scottish Premiership, evidencia la escasa paciencia que muestran los habituales de Rugby Park hacia el técnico Neil McCann y sus dirigidos, quienes solo suman dos victorias en la liga en lo que va de temporada.
La frustración de no vencer a diez hombres
Dejar escapar la victoria en casa ante el St Johnstone, después de que los visitantes jugaran durante 80 minutos con un futbolista menos por expulsión, resultó un trago amargo para McCann. En declaraciones a BBC Scotland, el estratega señaló que lo más doloroso fue encajar dos tantos con un hombre más sobre el terreno de juego, calificando el desenlace como un golpe duro.
El técnico afirmó que el plantel se esfuerza al máximo y que todos sufren por no conseguir los triunfos, al tiempo que pidió el respaldo de la hinchada más que nunca y negó sentir presión personal, aunque admitió que le preocupa la presión que reciben sus jugadores. Las estadísticas del encuentro reflejan un dominio numérico con 22 remates a puerta —su cifra más alta de la campaña en la liga— y 542 pases intentados, un récord para el equipo en la presente temporada.
Falta de paciencia y un futuro inmediato complejo
A pesar del volumen ofensivo, la falta de acierto en la definición y la dificultad para gestionar la superioridad numérica impidieron asegurar el triunfo. McCann reconoció que percibió la inquietud en las gradas incluso cuando el marcador les favorecía por dos goles a uno, lo cual afectó el desempeño del equipo en el tramo final del duelo al acelerar las jugadas sin necesidad de entrar en pánico.
Con este empate, el Kilmarnock acumula apenas un punto en sus últimos nueve disputados y registra solo dos victorias en sus pasados 11 encuentros en todas las competiciones. El panorama inmediato se presenta sumamente complicado para el conjunto de Ayrshire, ya que su siguiente compromiso antes del parón internacional será como visitante frente al líder y defensor del título, el Celtic, en un estadio donde no ganan desde octubre de 2012 y donde han encajado 13 goles en sus últimas tres visitas ligueras.
No obstante, el devenir de la temporada para el Kilmarnock y para su entrenador no dependerá de lo que suceda en Glasgow, sino de los partidos posteriores frente al Aberdeen, el St Mirren y el Hibs, los cuales definirán el rumbo del equipo en el torneo.







