A lo largo de los últimos cien años, únicamente Matt Busby y Alex Ferguson han logrado dominar con éxito el banquillo del Manchester United. Fuera de esta pareja de entrenadores escoceses, el club inglés se ha convertido en un auténtico contenedor de técnicos caídos en desgracia, siendo Michael Carrick el último en sufrir las consecuencias.
La sombra de los grandes mitos
Tanto Busby como Ferguson lograron estructurar la entidad a su medida, proyectando un carisma que convencía al resto de seguir sus pasos. Sin embargo, figuras como Carrick, un hombre de la propia casa, acaban aisladas al igual que sus predecesores ante la decadencia y el glamour que persiguen históricamente a los entrenadores del United.
Con la excepción de los dos técnicos legendarios, cada preparador que ha pasado por el cargo ha sentido la presión de un gigante en caída libre. En el camino se han sucedido episodios de luchas internas, favoritismos, nepotismo, complacencia y la influencia constante de los éxitos pasados de Busby y Ferguson.
Una larga lista de destituciones
La historia del club está marcada por salidas convulsas desde la marcha de Busby. Wilf McGuinness, Frank O’Farrell, Tommy Docherty, Dave Sexton y Ron Atkinson sufrieron despidos marcados por tensiones internas, reuniones clandestinas y decisiones drásticas de la directiva, dejando un legado de inestabilidad que ni siquiera el paso de figuras de carácter como Louis van Gaal o José Mourinho pudo enderezar.
Los intentos posteriores de la familia Glazer y, más recientemente, de Ineos bajo la dirección de Sir Jim Ratcliffe por profesionalizar y corporatizar la institución han chocado de manera constante con el exceso y la anarquía interna del club. Mientras el peso de la historia y las sombras de sus dos grandes estandartes sigan vigentes, las posibilidades de construir un nuevo imperio se alejan para cualquier sucesor en Old Trafford.







