El entrenador del Rangers, Derek McInnes, confesó sentir “culpa” por haber dejado el Hearts para fichar por Ibrox durante el verano y asume que recibirá una dura acogida en su visita a Tynecastle este miércoles.
Orgullo por el pasado y aspiraciones del rival
Después de quedarse a pocos minutos de conseguir el primer título de liga en la máxima categoría para el Hearts en 66 años, perdiendo el campeonato ante el Celtic en la última jornada, McInnes expresó estar orgulloso de los logros obtenidos en el club de Edimburgo, al cual calificó como una institución muy bien gestionada.
Asimismo, el estratega considera que el Hearts es un firme candidato al título en la presente campaña bajo la dirección del nuevo entrenador Wouter Vrancken, a pesar de no esperar una cálida bienvenida por parte de la afición local tras su marcha.
“Bueno, la esperanza sería que salgas al campo, aplaudas a los fans y haya un reconocimiento mutuo, pero eso no va a suceder”, señaló McInnes, según informó BBC Sport.
Entendimiento hacia la reacción de la afición
El técnico admitió comprender totalmente el malestar de los seguidores del club rojiblanco y reconoció que su salida se produjo en un momento delicado en el que el equipo aún sufría por el desenlace de la temporada anterior, comparando su propia marcha con la decepción que sintió cuando el capitán y máximo goleador Lawrence Shankland anunció su fichaje por el Ibrox.
“El trato que reciba es el que es, y se podría decir que me lo merezco, pero nada cambiará lo que sentí sobre mi etapa en el Hearts”, afirmó el técnico a BBC Sport, recordando que su objetivo era romper la hegemonía de los gigantes de Glasgow y que, de no ser por ciertas decisiones polémicas en su contra, habrían conquistado el campeonato.







